Enrique Vila-Matas “Dietario Voluble” (2008)

dietario voluble
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Enrique Vila-Matas: Dietario voluble – análisis y claves de lectura.

Dietario voluble es uno de los libros más singulares de Enrique Vila-Matas, una obra que se sitúa en la frontera entre el diario íntimo, el ensayo literario y la ficción. Publicado en 2008, el volumen recoge anotaciones que abarcan los años 2005 a 2008, pero no responde al modelo tradicional del diario cronológico. No encontramos aquí una sucesión de hechos cotidianos ni una voluntad de registrar minuciosamente la vida diaria. Lo que Vila-Matas propone es otra cosa: un espacio híbrido donde se mezclan observaciones, lecturas, viajes, recuerdos, intuiciones y pequeñas escenas que funcionan como detonantes de reflexión. El resultado es un libro que se lee como un mapa mental, un cuaderno de navegación literaria y vital.

Desde las primeras páginas queda claro que no estamos ante un diario convencional. Enrique Vila-Matas selecciona únicamente aquello que considera significativo, aquello que despierta una idea, una asociación o una deriva literaria. El tiempo no avanza de forma lineal, sino que se pliega, se interrumpe, se acelera o se detiene según las necesidades del pensamiento. Lo que importa no es la cronología, sino la intensidad de la mirada. El autor convierte el diario en un laboratorio narrativo donde la escritura se vuelve un ejercicio de libertad, un espacio para pensar en voz alta y para dialogar con la tradición literaria que lo acompaña desde siempre.

Enrique Vila-Matas
Vila-Matas

Un diario que es también un ensayo sobre la lectura

Buena parte del libro gira en torno a los autores que Enrique Vila-Matas lee, relee o recuerda. Cada entrada es una puerta hacia otra lectura, un puente hacia un escritor que lo ha marcado o que le suscita una pregunta. El diario se convierte así en una constelación de afinidades literarias: Kafka, Walser, Sebald, Musil, Pessoa, Gombrowicz, Pavese… Todos ellos aparecen como presencias que acompañan al narrador, como voces que dialogan con su propia escritura.

Enrique Vila-Matas no se limita a mencionar nombres: los comenta, los interpreta, los enlaza entre sí. Su diario es también un ensayo sobre la lectura como forma de vida. El autor muestra sus preferencias, sus obsesiones, sus entusiasmos y sus rechazos, y lo hace con una naturalidad que invita al lector a seguirle, a compartir ese itinerario intelectual. Hay algo profundamente generoso en esta forma de escribir: cada anotación abre un camino, sugiere un libro, despierta una curiosidad. Dietario voluble funciona como una guía de lecturas, pero también como una reflexión sobre lo que significa leer en un mundo saturado de estímulos.

El viaje como forma de pensamiento

El viaje ocupa un lugar central en el libro. Enrique Vila-Matas se desplaza a París, Nantes, Praga, Nueva York y otras ciudades que forman parte de su geografía personal. Pero estos viajes no son simples desplazamientos físicos: son oportunidades para observar, para pensar, para confrontar la realidad con la memoria literaria. En ocasiones, el autor visita lugares asociados a sus escritores predilectos, como la Praga de Kafka. Y es precisamente en esa ciudad donde surge una de las reflexiones más incisivas del libro.

Al recorrer la Praga contemporánea, Vila-Matas se encuentra con la explotación turística de la figura de Kafka, convertido en icono comercial. Su reacción es una mezcla de ironía, desencanto y lucidez. Se pregunta qué pensaría Kafka si pudiera ver cómo su imagen se ha transformado en un reclamo grotesco, en un “gigantesco marketing” que poco tiene que ver con la vida silenciosa y atormentada del escritor.

A partir de esa observación, Vila-Matas recuerda un viaje de negocios que Kafka realizó en 1911 y evoca una nota de su diario sobre el Kaiserpanorama, un cilindro de madera donde los espectadores contemplaban imágenes exóticas. La comparación entre aquel artefacto y la actual mercantilización de Praga es brillante: la ciudad entera se ha convertido en un “Kafkapanorama”.

Este pasaje resume bien la capacidad de Vila-Matas para transformar una escena cotidiana en una reflexión literaria. El viaje no es un simple decorado: es un catalizador del pensamiento, un modo de mirar el mundo desde la literatura.

La mezcla de géneros: ficción, ensayo, autobiografía

Una de las características más llamativas de Dietario voluble es su mezcla de géneros. Enrique Vila-Matas combina la autobiografía con la ficción, el diario con el ensayo, la observación con la invención. Esta hibridez no es un capricho formal, sino una forma de entender la escritura como un territorio permeable, donde las fronteras entre realidad y ficción se desdibujan. El autor juega con su propia figura, se convierte en personaje de sí mismo, se observa desde fuera y desde dentro al mismo tiempo.

El diario, en manos de Vila-Matas, deja de ser un registro íntimo para convertirse en un espacio de experimentación literaria. Cada entrada es una pieza autónoma, pero todas juntas forman un mosaico coherente, una visión del mundo filtrada por la sensibilidad del autor. La escritura se vuelve un ejercicio de autoexploración, pero también de diálogo con los otros: los escritores que admira, los amigos que menciona, los lugares que visita, las ideas que lo inquietan.

Una escritura que invita a la deriva

La prosa de Enrique Vila-Matas en Dietario voluble es ágil, irónica, elegante. Hay en ella una ligereza que no excluye la profundidad, una capacidad para pasar de lo anecdótico a lo trascendente en pocas líneas. El autor escribe con una naturalidad que hace que el lector se sienta dentro de su pensamiento, acompañándolo en sus asociaciones, en sus dudas, en sus descubrimientos. El libro se lee con placer, pero también con la sensación de estar entrando en un territorio donde la literatura es una forma de vida.

Cada anotación abre una puerta, sugiere una lectura, plantea una pregunta. Vila-Matas no impone conclusiones: invita a la deriva, a la curiosidad, al pensamiento. Su diario es un espacio de libertad, un lugar donde la escritura se despliega sin restricciones y donde la literatura aparece como una forma de estar en el mundo.

Un puente hacia otras lecturas

Quizá lo más valioso de Dietario voluble es su capacidad para despertar el deseo de leer. Enrique Vila-Matas no solo habla de libros: los contagia. Su entusiasmo por ciertos autores, su manera de relacionar lecturas, su capacidad para encontrar conexiones inesperadas convierten el diario en un puente hacia otras obras. El lector sale del libro con una lista de nombres, de títulos, de ideas que quiere explorar. Y esa es, sin duda, una de las mayores virtudes de la literatura: abrir caminos.

Conclusiones

Dietario voluble es un libro que desafía las categorías. No es un diario convencional, ni un ensayo al uso, ni una obra de ficción, pero contiene elementos de los tres géneros. Es un cuaderno de viaje, un mapa de lecturas y un laboratorio narrativo donde la literatura se mezcla con la vida y cada anotación abre una invitación a pensar, a leer y a mirar el mundo con otros ojos.

La obra confirma la singularidad de Vila-Matas dentro de la literatura contemporánea: su capacidad para convertir lo cotidiano en reflexión, para dialogar con la tradición sin caer en el academicismo y para escribir desde la libertad y la curiosidad. El libro se lee con placer, pero también con la sensación de entrar en una mente que piensa a través de la literatura, iluminando una forma de vivir y de leer.

En última instancia, Dietario voluble es una celebración de la escritura como forma de vida. Vila-Matas convierte el diario en un territorio movedizo donde la memoria, la observación y la ficción se entrelazan sin jerarquías. Cada página deja asomar una idea, una intuición o una lectura que revela la mirada irónica y lúcida del autor. Más que registrar una época, el libro traza una sensibilidad: la de un escritor que entiende la literatura como una manera de estar en el mundo.

Dietario voluble es una obra esencial para comprender la propuesta literaria de Enrique Vila-Matas. A medio camino entre el diario, el ensayo y la ficción, el libro reúne viajes, lecturas y reflexiones que muestran la relación del autor con la tradición literaria y con la escritura como forma de pensamiento. Vila-Matas convierte cada anotación en un ejercicio de observación y en un puente hacia otras lecturas, consolidando su estilo híbrido y metaliterario. Una lectura imprescindible para quienes buscan entender la evolución de la narrativa contemporánea y el lugar que ocupa Vila-Matas en ella.


La música como atmósfera literaria

Otro de los hilos discretos pero significativos de Dietario voluble es la presencia de la música, que aparece como una prolongación del estado de ánimo del narrador y como un modo de situar cada escena en una atmósfera concreta. Nada más comenzar el libro, Vila-Matas se retrata escribiendo en su cuarto mientras suena “Be My Baby”, de The Ronettes, una canción que fue decisiva en su adolescencia y que aquí funciona como detonante de memoria y de tono. La música no es un simple acompañamiento: es un eco emocional que ancla la escritura en un tiempo íntimo, casi ritual.

“Aquí estoy en mi cuarto habitual, donde me parece haber estado siempre. Como en tantas mañanas de mi vida, me encuentro en casa escribiendo. Suena, contundente, la música de Be My Baby, cantada por The Ronettes. Cuando tenía diecisiete años era mi canción favorita”.


Más adelante, en una de las entradas más evocadoras, el autor describe su paso por la oficina de correos de la rue Littré, en París, donde suena Billie Holiday como música ambiental. La escena, aparentemente trivial, se transforma en un pequeño instante de revelación: la calidez del lugar, la cordialidad del ambiente y la voz de Holiday crean un espacio suspendido, casi cinematográfico, que permite al narrador reflexionar sobre Francia, sobre Sophie Calle y sobre la propia naturaleza de las historias que promete escribir. Vila-Matas tiene la habilidad de convertir estos momentos en pequeñas cápsulas de sensibilidad, donde la música actúa como un puente entre la realidad y la imaginación.

“¿Y Sophie Calle? He aceptado su propuesta de escribirle una historia que ella luego tratará de vivir. Se lo he prometido en el Café de Flore. Y unas horas más tarde he vuelto a prometérselo, esta vez mentalmente, en medio de esa maravillosa oficina de Correos que hay en la rué Littré, esquina rué de Rennes: oficina de relajada atmósfera, potente calefacción, cordialidad, y hoy, encima, con Billie Holliday de portentosa música ambiental. Digan lo que digan, Francia es fantástica”.


Fuente de Imagen: http://www.enriquevilamatas.com/

Dietario Voluble, de Enrique Vila-Matas ↗️

Anagrama, 2008


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