Un EP encantador que lo mismo pide atención plena que acompaña de fondo.
Liana Flores cambia de paisaje. Su álbum debut, Flower of the Soul, nacía de la vida en el campo y de la naturaleza. Este EP, And so it goes…, se escribió ya en Londres y mira más hacia las relaciones personales, con un tono que ella misma describe como más pragmático.
Son seis canciones escritas más o menos a la vez, y se nota. La bossa nova manda, con algún guiño al portugués, pero el abanico de ritmos e instrumentos es bastante más amplio que en sus primeras grabaciones caseras, hechas con guitarra, ukelele y poco más. Liana cuenta que muchas películas inspiraron el disco, sobre todo los viejos musicales franceses, como Las señoritas de Rochefort, con canciones de Michel Legrand. Ella misma lo ha presentado como una celebración de la bossa nova, de la vida en la ciudad y de ser una mujer que sigue su propio camino.
Detrás del título hay una frase que se le quedó grabada al empezar y una ruptura sentimental que asoma en la letra. Ella resume el sentimiento que recorre el EP:
“Creo que la frase “So it goes” se me quedó grabada al principio del proceso creativo y, a partir de ahí, escribí la canción en torno a ella. Al final, terminó captando el sentimiento que atraviesa las canciones del EP, algo así como: “Pase lo que pase en la vida, simplemente sigues adelante”. Estaba pasando por una ruptura sentimental cuando la escribí, y eso también se refleja en parte de la canción. Además, creo que la bossa nova es un género muy ligero y que encaja muy bien con el espíritu de “So it goes”“. — Liana Flores a Paola Moyado en Vibras.com

🎯 Las sugerencias de escucha 2026 reúnen una selección abierta y diversa de álbumes que irá creciendo disco a disco. Del rock y pop independiente a las músicas de raíz, pasando por el folk, el jazz, la música brasileña o distintas formas de música instrumental, cada entrada busca abrir un espacio para la exploración sonora sin etiquetas ni fronteras.
No se trata de construir una lista definitiva, sino de compartir hallazgos musicales que merecen ser escuchados. Los estilos conviven, se cruzan y a veces se contradicen —como lo hace la música cuando está viva.
La playlist de 2026 irá creciendo disco a disco. Puedes escucharla aquí:
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Y si te apetece volver atrás, aquí tienes el recorrido sonoro de 2025:
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Aquí puedes escuchar el álbum completo sin salir de la página mientras avanzas por la reseña que lo acompaña.
Biografía
Liana Flores es una cantautora y guitarrista británico-brasileña. Nacida en 1999, de madre brasileña y padre británico, creció en el sur de Norfolk, en Inglaterra. Su primer contacto con la música fue el coro del colegio, casi por obligación, y después vino el piano, que tocó de niña pero acabó dejando. La guitarra llegó a mediados de la adolescencia, por amor a la bossa nova, que conoció en casa con los discos de Gal Costa, Caetano Veloso y João Gilberto que ponía su madre. No creció hablando portugués, y esa música fue su manera de acercarse a la cultura brasileña.
A los diecisiete descubrió el folk de los sesenta a través de Bob Dylan y los Beach Boys, una puerta de entrada que la llevaría directa hacia Nick Drake, Joan Baez o Vashti Bunyan. De esa mezcla salieron sus primeras canciones, escritas en el instituto casi como un diario. Publicó de forma independiente dos EP, The Water’s Fine! (2018) y Recently (2019), y durante años casi nadie los escuchó.
Todo cambió con “Rises the Moon”, una canción de 2019 que se hizo viral en TikTok en 2021, cuando todavía estudiaba zoología en la Universidad de St Andrews. Terminó la carrera con honores en 2022 y ese año teloneó a Laufey en su gira Everything I Know About Love.
En 2024 llegó su álbum debut, Flower of the Soul, publicado el 28 de junio por Verve Records y Fiction Records y grabado en Los Ángeles con Noah Georgeson, productor de Joanna Newsom y Devendra Banhart. Lo llevó de gira por Reino Unido, Estados Unidos, Europa y Asia. Ahora vuelve con And So It Goes…, un EP de seis canciones escrito ya en Londres.
Créditos y Tracklist
- So it goes (2:36) Voz y guitarra: Liana Flores; Bajo: Brian Lang; Teclados: Devon Johnson; Percusión: Andrés Rentería; Batería: Leo Costa
- Silvershoes (2:57) Voz y guitarra: Liana Flores; Contrabajo: Grahame Guerin; Teclados: Kanten Woo-Lee; Batería: Graham Littlejohn
- Gemini (2:19) Voz y guitarra: Liana Flores; Bajo: Brian Lang; Teclados: Devon Johnson; Percusión: Andrés Renteria; Batería: Leo Costa; Flauta: Jon Kvarrison
- So Mysterious (3:01) Voz y guitarra: Liana Flores; Bajo: Grahame Guerin; Teclados: Kanten Woo-Lee; Batería: Graham Littlejohn
- Here to Stay (4:01) Voz y guitarra: Liana Flores; Bajo: Grahame Guerin; Teclados: Kanten Woo-Lee; Batería: Graham Littlejohn
- The Way I Say Goodbye (3:01) Voz y guitarra: Liana Flores; Bajo: Grahame Guerin; Teclados: Kanten Woo-Lee; Batería: Graham Littlejohn
Todas las canciones escritas por Liana Flores. Sello: Verve Lanzamiento: 4 de septiembre de 2026
🎧 Escucha crítica — And so it goes
El EP abre con “So it goes” (“Así son las cosas”), la canción que casi le da nombre. Empieza muy suave con la guitarra y el tarareo de Liana Flores y las percusiones de Andrés Rentería de fondo. Es una toma de contacto directa con esa bossa nova de aire clásico que su madre escuchaba en casa a través de los discos de Gal Costa, Jobim, Caetano Veloso o João Gilberto. Poco a poco entra la voz, con ese mismo aire brasileño, y se suman el resto de los músicos: el piano de Devon Johnson, el bajo de Brian Lang y la batería de Leo Costa, envolviendo el tema en una calidez natural.
La letra habla de aceptar una ruptura con una sencillez resignada, apoyándose en imágenes de la naturaleza que muestran cómo todo sigue su curso: “The planet spins / The river flows / And so it goes” («El planeta gira / El río fluye / Y así son las cosas»). No hay dramas, solo la sensación de que la vida continúa incluso cuando alguien se va: “The sky above is clear and blue / And so it goes on without you” («El cielo arriba está despejado y azul / Y así sigue todo sin ti»).
La canción gana un punto de ritmo e intensidad emotiva cuando llega al núcleo central del tema, donde Liana entrelaza el inglés con el portugués reafirmando esa idea de seguir adelante: “Sem você, vou sonhar e vou me mover / All through this lonely world / Que mais tem pra fazer?” («Sin ti soñaré y seguiré adelante / Por todo este mundo solitario / ¿Qué otra cosa se puede hacer?»).
Poco después se despide con una reflexión melancólica sobre el amor —“Love is so sweet before the fall / Forever or nothing at all” («El amor es tan dulce antes de la caída / Para siempre o nada en absoluto»)— antes de volver a la suavidad del inicio, donde solo quedan su guitarra, la percusión y ese tarareo final.
En “Silvershoes”, el ritmo se aviva desde el primer instante. La sección rítmica formada por la batería de Graham Littlejohn, el contrabajo de Grahame Guerin y los teclados de Kanten Woo-Lee camina de la mano de la guitarra y la voz de Liana para construir una bossa nova muy dinámica y contagiosa. En una entrevista con Worked Music, Liana destaca el contrabajo de su bajista, Grahame Guerin, al que atribuye un sonido muy propulsor.
Aunque Liana ha comentado que escribió la canción inspirándose en la perspectiva de una camarera de Hollywood fascinada por el concepto del glamour —aludiendo a ideas de Virginia Postrel—, la letra va más allá y habla de la comparación constante, la aspiración a otra vida y la sensación de no encajar. Esa distancia entre la fachada y la realidad se hace evidente cuando observa a la persona admirada en un momento frágil:
“There in the background, as usual / I saw you crying on the phone / Don’t know why I could never believe / You also feel alone” («Allí al fondo, como de costumbre / Te vi llorando al teléfono / No sé por qué nunca pude creer / Que tú también te sientes sola»).
Ese contraste entre la luz ajena y las sombras propias llega con dos versos cargados de sensibilidad: “All your life your smile is like a sunflower / All my life I hide behind a cloud” («Toda tu vida tu sonrisa es como un girasol / Toda mi vida me escondo tras una nube»).
Al igual que en el tema anterior, Liana vuelve a intercalar el portugués para acentuar las dudas y el retraimiento personal: “Pensei em ir até você / Mas no final eu me afastei” («Pensé en acercarme a ti / Pero al final me alejé»), redondeando una canción que utiliza el dinamismo de la bossa para contar una historia de fascinación, inseguridad y deseo de escapar, y que termina con una pregunta: (“Silvershoes, where are you going to / And can I follow you?” / «Zapatos plateados, ¿a dónde vais? / ¿Puedo seguiros?»).
Regresa la calma en “Gemini”, una bossa evocadora donde reaparecen las percusiones de Andrés Rentería y que añade una nueva paleta de color gracias a la flauta de Jon Kvarrison, aportando un matiz muy fresco e íntimo.
La letra es el retrato de alguien que se sabe Géminis y que cambia de opinión a todas horas, mostrándose vulnerable ante el vaivén de sus propios sentimientos: “Gemini, you know that I change my mind / Every single hour or two, on everything but now I’ve met you” («Géminis, sabes que cambio de opinión / Cada hora o dos, sobre todo, pero ahora te he conocido»).
Esa indecisión, que se mueve entre el humor y la sensibilidad, salpica incluso las tareas cotidianas más absurdas: “Trying to cook but everything that I put in comes out the shape of the moon” («Intento cocinar pero todo lo que pongo sale con forma de luna»).
Frente al miedo a equivocarse o a abrirse demasiado, prefiere refugiarse en la reserva antes que sentir el desapego junto a alguien: “It’s only that I’d sooner hide / Than be so lonely by someone’s side” («Es solo que prefiero esconderme / Antes que sentirme tan sola al lado de alguien»). Aun así, entre todas sus dudas, decide apoyarse al menos temporalmente en la otra persona: “While I’m looking for something to do / So now I’ll follow you” («Mientras busco algo que hacer / Por ahora te seguiré a ti»).
En “So Mysterious”, la música busca un aire festivo y expansivo pensado expresamente para el directo. Tal como explica Liana Flores, el tema juega con un dinámico cambio de ritmo entre la bossa nova y el funk de corte estadounidense, respaldado por la sólida sección de Grahame Guerin en el bajo, Graham Littlejohn en la batería y Kanten Woo-Lee en los teclados.
La letra retrata una historia de amor a distancia, errática y llena de idas y venidas, entre autobuses hacia Oxford Street y mensajes cruzados con Tokio: “Half asleep on the bus front seat to Oxford Street and I’m in love / Never knew I could feel so much, lover so mysterious” («Medio dormida en el asiento delantero del autobús a Oxford Street y estoy enamorada / Nunca supe que podía sentir tanto, amante tan misterioso»).
Ese vaivén de rupturas y reconciliaciones marcadas por la distancia se resume en dos versos: “Breakup cause the distance made us crazy / Back together cause that wasn’t fun” («Ruptura porque la distancia nos volvió locos / Volvemos juntos porque aquello no tenía gracia»).
Y resulta un detalle sumamente curioso el modo en que remata la canción: tras todo ese bucle de atracción, confusión y melancolía, el tema se frena y concluye pronunciando justo el título del EP, “And so it goes…” («Y así son las cosas…»), una bisagra perfecta que redondea el sentido de todo el trabajo.
En “Here to Stay”, el EP se aleja un poco de la bossa nova, aunque mantenga cierta cadencia, para adentrarse en un terreno más de cantautora de corte clásico —con su guitarra al frente— y un pop sofisticado. En declaraciones recogidas por Universal Music Canada, Liana bromea con que el tema suena a «Carole King con un sedante» (Carole King on a sedative), y no le falta razón: esa calidez reposada, apoyada en los teclados de Kanten Woo-Lee, la batería de Graham Littlejohn y el bajo de Grahame Guerin, evoca la elegancia de King pero también la atmósfera aterciopelada y nocturna de Sade.
La letra es una reafirmación de independencia tras el final de una relación. Desde el primer verso deja claras sus intenciones: “I’m really on my own now and I’m here to stay” («Ahora estoy de verdad por mi cuenta y he venido para quedarme»). Ese gesto de ruptura con el pasado y con la imagen que la otra persona tenía de ella se ve en un detalle cotidiano lleno de simbolismo: “You liked my long hair, I’m going to cut it off” («Te gustaba mi pelo largo, me lo voy a cortar»).
Aunque asoma cierta frialdad defensiva frente al desgaste —“So I’m cold I’m an icicle / Oh well you’ll get on your bicycle” («Así que soy fría, soy un témpano de hielo / En fin, te subirás a tu bicicleta»)—, también hay sitio para la vulnerabilidad y la disculpa sincera: “I apologise, I really didn’t mean it, it’s only that I’ve been so low so long” («Pido disculpas, de verdad no quería decir eso, es solo que he estado tan hundida tanto tiempo»).
El cierre junta el cariño que se queda con la certeza de que algo ha llegado a su fin: “Love you always, winter to spring / Love you forever it won’t change a thing” («Te querré siempre, del invierno a la primavera / Te querré para siempre, pero eso no cambiará nada»).
El trabajo se cierra con “The Way I Say Goodbye”. Si “Here to Stay” ya se alejaba un poco de la línea del disco, esta lo hace todavía más: la bossa nova cede casi todo el protagonismo a la guitarra acústica de Liana y a su lado más folk, mientras el bajo de Grahame Guerin, los teclados de Kanten Woo-Lee y la batería de Graham Littlejohn intervienen con extrema discreción para dejar la voz y la interpretación en primer plano.
La canción funciona como una liberación emocional tras la ruptura. Liana hace pedazos los mensajes no enviados y encuentra el alivio en el propio gesto de soltar el pasado: “I tear it into little pieces, let them scatter to the wind / The words I’ll never send / Feeling lighter as they decorate the sky / This is the way I’ll say goodbye” («Lo rompo en pedacitos, los dejo dispersarse al viento / Las palabras que nunca enviaré / Sintiéndome más ligera mientras decoran el cielo / Esta es la forma en que diré adiós»)
Aunque la mañana empieza con la confusión de un sueño imposible de resolver, la historia da un giro hacia algo mucho más claro y esperanzador. El amor deja de verse como una pérdida para entenderse como una fuerza que sigue estando dentro de ella: “And I am not alone though it’s the end / And where there’s love there will be love again” («Y no estoy sola aunque sea el final / Y donde hay amor volverá a haber amor»). La imagen final de la brisa, el vuelo y la ciudad vista desde lo alto ofrece un cierre liberador y sereno a todo el EP.
🎼Cierre
“And so it goes…” es un EP encantador. Seis canciones cortas de sonido cálido y melodías que se quedan a vivir en la cabeza. El viaje nos lleva desde la bossa más ligera al funk y de ahí a un folk desnudo, dejando en el aire una sensación de calma reconfortante, sin perder nunca el rumbo ni el sentido del humor.
Liana Flores habla de la bossa nova como una «vibra» más que como un género cerrado, y aquí funciona justo así: como un ambiente que te envuelve más que como una etiqueta.
Y si te quedas con ganas de más, ella misma deja una pista en una entrevista con Worked Music: últimamente está obsesionada con “Corra o Risco” (1978), el disco con el que debutó Olívia Byington, y asegura que le ha inspirado muchísimo. Un buen punto de partida para seguir tirando del hilo de la música brasileña.
Con ese gusto y esta sensibilidad, da ganas de ver hacia dónde encamina su siguiente paso.


