Manuel Vilas “Ordesa”

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Ordesa, de Manuel Vilas: duelo, memoria y desgarro contemporáneo.

Ordesa, de Manuel Vilas, publicada por Alfaguara en 2018, se ha convertido en una de las obras españolas más comentadas de la última década. Su mezcla de autobiografía, duelo, memoria familiar y reflexión social conecta con lectores que buscan literatura emocionalmente intensa y escrita desde la herida. Vilas construye un libro que oscila entre la confesión y el ensayo, entre la nostalgia y la crudeza, y que retrata una España reconocible para varias generaciones.

Tras la muerte de su padre primero y, nueve años después, en 2014, de su madre, Vilas siente la necesidad de escribir sobre la vida en torno a sus progenitores, su familia y los recuerdos que lo han acompañado desde la infancia. El libro nace de esa urgencia: comprender cómo la ausencia de los padres reconfigura el presente y proyecta sombras sobre el futuro.

Ordesa es, en esencia, un intento de ordenar una serie de vivencias y reflexiones que tocan temas universales: el paso del tiempo, la fragilidad de los vínculos, la identidad familiar y, sobre todo, la muerte. Vilas lo hace a través de capítulos breves que avanzan y retroceden, una estructura que él mismo atribuye a la “escritura caótica” heredada de su madre.

Esa forma fragmentaria le permite narrar estampas que emergen como impresiones difusas: su niñez en Barbastro, los años felices de finales de los sesenta y primeros setenta, cuando a su padre —viajante de comercio de telas— le iba bien en el trabajo. Y también su primera visión de Ordesa, la montaña que da título al libro, revelada gracias al pinchazo del Seat 850 familiar: un instante en el que la naturaleza se impone como revelación.

Manuel Vilas, autor de Ordesa
Manuel Vilas foto de Josu De la Calle

Nos habla de su padre como de un héroe silencioso, de la coquetería de su madre, de parientes, de sus hijos, de sí mismo. A todos les asigna nombres melómanos: Bach para su padre, Wagner para su madre, Bra (Brahms) y Valdi (Vivaldi) para sus hijos, y así sucesivamente: Monteverdi, Rachmaninov, María Callas… Un gesto que mezcla humor, ternura y distancia.

Vilas es implacable consigo mismo. Se culpa de no haber prestado más atención a sus padres cuando se marchó a Zaragoza. Su madre le reprocha su desinterés con una frase que lo persigue: “ojalá tus hijos te traten como tú me tratas a mí”. Y el autor reconoce que esa sentencia se cumple: apenas tiene contacto con ellos. En el libro se desnuda: confiesa su alcoholismo, su separación, su vida errática. Y, como poeta, cierra la obra con una serie de poemas que funcionan como eco y resumen de lo narrado.

Ordesa es un libro duro y sincero, escrito desde la intemperie emocional, donde la memoria se convierte en un territorio que duele y salva al mismo tiempo.

Además de su dimensión íntima, Ordesa puede leerse como un libro que dialoga con una tradición literaria española marcada por la memoria familiar y la reconstrucción del pasado. Vilas no se sitúa en la línea del realismo clásico ni en la autoficción más fría: su escritura es emocional, a veces desbordada, y busca transmitir una verdad afectiva más que una verdad documental. Esa intensidad, que para algunos lectores puede resultar excesiva, es precisamente lo que da identidad al libro y lo diferencia de otras obras contemporáneas sobre el duelo.

También es interesante cómo Vilas convierte lo cotidiano en materia literaria: los objetos domésticos, los coches antiguos, los bares, las fotografías familiares, los viajes en carretera. Todo adquiere un valor simbólico que va más allá de la nostalgia. En Ordesa, los recuerdos no son un refugio, sino un territorio que se examina con crudeza, como si el autor necesitara atravesarlos para comprender quién es y qué queda de su historia familiar. Esa mirada hacia atrás no es complaciente: está llena de contradicciones, reproches, ternura y culpa.

El libro funciona, además, como un retrato generacional. La España de provincias, la clase media que prosperó en los setenta y se desdibujó en las décadas posteriores, la educación sentimental marcada por la televisión y la música popular, la precariedad emocional de la madurez. Vilas escribe desde un lugar reconocible para muchos lectores, y esa identificación explica en parte el impacto que tuvo la novela en su momento. Ordesa no solo habla de una familia: habla de un país que ha cambiado demasiado rápido y que a veces no sabe cómo mirar su propio pasado.

Ordesa, de Manuel Vilas, es una de las novelas más intensas y personales de la narrativa española reciente. Un libro sobre el duelo, la memoria familiar y la identidad que ha conectado con miles de lectores por su sinceridad y su fuerza emocional. La edición de Alfaguara (2018) sigue siendo la referencia para adentrarse en esta obra que combina autobiografía, reflexión y una escritura profundamente humana.


Como inicio del libro, Vilas incluye unos versos de la letra de la canción de Violeta Parra “Gracias a la vida”, cuyo vídeo incluyo.


Fuente de Imagen: http://www.europapress.es