Giani Stuparich “La Isla” Minúscula 2010

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Giani Stuparich y la intensidad de La isla.

El reencuentro en la isla natal entre un padre gravemente enfermo y su hijo lleva al escritor triestino Giani Stuparich a construir un relato de honda emotividad. Sin caer nunca en el sentimentalismo fácil, La isla aborda cuestiones esenciales: la juventud y la vejez, la enfermedad, el paso del tiempo, el sufrimiento y la muerte. El hijo evoca los años en que idolatraba a su padre, cuando lo veía como una figura casi mítica, protectora y luminosa, capaz de abrirle el mundo y disipar los abismos imaginados de la infancia:

“Y todo eso se lo debía a su padre. Como un dios le había parecido entonces, poderoso, con el semblante iluminado, la voz sonora, los aires de conquistador: enhiesto, sencillo, jovial. Bajo su protección había aprendido a moverse y allí, donde antes se había imaginado únicamente desconocidos y pavorosos abismos, había descubierto un terreno firme y el regocijo de caminar por él con desenvoltura.”

El padre, por su parte, encuentra en la isla un bienestar que no logra apartarlo de la inquietud por un futuro cercano que presiente cada vez más próximo. La conciencia del deterioro físico lo acompaña en silencio, y ese pensamiento —doloroso, inevitable— se convierte en un peso que no puede compartir del todo:

“De un tiempo a esta parte sentía que ya no era el de antes. Algo había en él que cedía. ¿Se acercaba aquel fin en el que nunca había querido pensar? Incluso ahora le parecía inútil pensar en ello; pero el hecho era que pensaba, que cada vez más, todo su pensamiento se concentraba allí, dolorosamente.”

Tras un largo tiempo alejados, padre e hijo se acercan como nunca antes. La certeza de la proximidad —del final, del otro, del vínculo— fortalece su relación. El hijo duda si revelar la gravedad de la enfermedad, atrapado en un dilema moral que cualquiera reconocería en situaciones semejantes. Los silencios, cargados de tensión y ternura, adquieren un papel decisivo en el relato.

La isla, Giani Stuparich
La isla, Giani Stuparich (edición italiana)

Con una prosa de gran lirismo, Stuparich ofrece descripciones bellísimas del paisaje mediterráneo: la luz, el viento, las piedras reverberantes, el mar que respira alrededor de la isla. Ese entorno natural, esplendoroso y melancólico a la vez, subraya la fugacidad de la vida y la intensidad del instante presente compartido por ambos.

El sentido profundo de este relato maestro se condensa en la reflexión del hijo sobre los momentos efímeros que, paradójicamente, contienen toda la esencia de la existencia. La vida aparece como un soplo saturado de significado, como un aroma marino que basta con respirar para comprenderlo todo: la juventud que pasa, los regresos, la memoria familiar, la emoción de volver a ver un paisaje amado:

«¡La vida, papá, qué sabor tan pasajero, y, sin embargo, tan saturado de esencia! Es como este viento que trae el aroma del mar: basta respirarlo. Has visto hace poco a esas dos chicas: iban al encuentro de la gustosa nada de la vida y estaban llenas de gozo.

Cómo ha vibrado el aire y el cielo de la isla por esta parte: un pequeño nido de piedras en la inmensidad, pero cómo palpita al sol, cómo saborea la delicia del viento. Imagino los barcos de nuestros antepasados, cuando regresaban de los océanos, de tierras lejanas, y volvían a su minúscula patria. Con qué emoción volvían a ver sus perfiles, sus piedras reverberantes de sal. ¿Y el abuelo? Aquellos ojos azul celeste que se entrecerraban, aquellos labios que le daban un aspecto satisfecho, un poco canalla…»

En La isla, Giani Stuparich condensa en un relato breve y luminoso la intensidad de los vínculos, la fragilidad del cuerpo y la conciencia del tiempo que se agota. La relación entre padre e hijo se despliega en un paisaje mediterráneo que refleja, con belleza y melancolía, la fugacidad de la vida y la fuerza de los instantes compartidos. Una obra delicada y profunda, imprescindible para comprender la sensibilidad narrativa de Stuparich.


Acompañando la lectura, destacó el trabajo reciente, “Orange”, de la compositora, vocalista y violinista neoyorkina, Caroline Shaw. Junto a ella, el Attacca Quartet

New Amsterdam and Nonesuch Records, 2019.

Editorial: Minúscula, edición 2010 ↗️
Traducción: J. Á. González Sainz
Presentación: Elvio Guagnini
Posfacio: Claudio Magris

En la página se puede leer la reseña sobre otra obra capital de Giani Stuparich, Un año de escuela en Trieste ↗️