Ricardo Piglia “Los diarios de Emilio Renzi. Un día en la vida” Anagrama 2017

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Ricardo Piglia y la intensidad de Un día en la vida.

El último volumen de los diarios de Ricardo Piglia se organiza en tres secciones que dialogan entre sí y trazan un arco vital y literario de enorme intensidad. La primera, Los años de la peste, abarca el período 1976–1982, los años más oscuros de la vida argentina bajo la dictadura militar de Videla. La segunda, Un día en la vida, es una narración protagonizada por Emilio Renzi donde se mezclan ficción y autobiografía. La tercera, Días sin fecha, reúne anotaciones de los últimos años, cuando la enfermedad degenerativa comienza a imponerse sobre el cuerpo del escritor.

Los años de la peste: escribir bajo la dictadura

Piglia presencia de primera mano el golpe del 24–25 de marzo de 1976. Sus anotaciones registran el despliegue militar, la irrupción del miedo y la sensación de que la vida cotidiana se ha vuelto irreconocible. Renzi observa la ciudad con una mezcla de extrañeza y lucidez: la normalidad aparente —ómnibus, bares, cines— convive con sirenas, autos sin patente y civiles armados. Esa coexistencia entre rutina y terror define el clima moral de la época:

“Ayer, el golpe. Me quedé leyendo esa noche hasta la madrugada y desde la ventana vi cómo los militares cortaban el tráfico, escuché voces de mando, vi colectivos encandilados con la luz de un foco antiaéreo, vi civiles que patrullaban las calles; a la mañana siguiente volví a la ronda de escuchar las radios en cadena transmitiendo marchas militares. Preparan una represión sangrienta. Su asesor en economía es Martínez de Hoz. Pasé el miércoles sin salir a la calle, hoy me dispongo a asomarme a la ciudad”

La decisión de Piglia es quedarse en Argentina, aun sabiendo que su vida corre peligro. Debe mudarse temporalmente a Adrogué tras burlar a militares que intentan entrar en su departamento. La escena —la voz falsa por el portero eléctrico, la huida al Jardín Botánico, el refugio en casa de su hermano Horacio— condensa el desasosiego de esos meses:

“Un mes atroz. El mismo sábado 3, la tarde de la anotación anterior, poco después de llegar a casa, por el portero eléctrico una voz de hombre dice que deben entrar al departamento y que vienen de parte de Obras Sanitarias. Pronuncia mal mi apellido: «¿Es el señor Rienzi?». De inmediato bajo al Jardín Botánico, ellos subieron por el otro ascensor. Pasé dos horas sentado bajo los árboles con la mente en blanco. Por fin volví y hablé con el portero: «Me mostraron credenciales del ejército», dijo. Desde entonces he dado vueltas por distintos lugares, pasé un tiempo en la casa de Horacio en Adrogué.”

El país se hunde en un descenso a los infiernos: allanamientos, desapariciones, exilios. Muchos de sus amigos ya no están. En noviembre de 1976 anota su soledad: solo quedan las visitas a Luis Gusmán en la librería Martín Fierro. En diciembre logra viajar a Estados Unidos, contratado por la Universidad de San Diego, pero la censura y el retroceso cultural persisten en Argentina:

“Sigue el descenso a los infiernos. Noticias siniestras sobre allanamientos y desapariciones.”

Gran parte de sus amigos no se encuentran en el país, en Noviembre nos lo apunta:

“En estos tiempos mis salidas se reducen a las visitas que le hago todas las tardes a Luis Gusmán en la librería Martín Fierro. Me he quedado solo después del exilio de los amigos (David, León, José Sazbón, la lejanía de Saer y de Puig)”

Afloja el control policial, pero la censura se mantiene firmePiglia podrá regresar a sus clases de profesor en la UniversidadCulturalmente, Argentina retrocede en el tiempo.

Junto a Beatriz Sarlo y Carlos Altamirano, impulsa una revista literaria para ofrecer un espacio crítico en medio del empobrecimiento cultural. El cine se convierte en refugio emocional: Polanski, Kazan, Buñuel, Scola. En 1977 comienza a trabajar en Respiración artificial, que logrará publicar en 1980 gracias a su habilidad para deslizar alusiones veladas a la dictadura.

“Pasé estos días en el cine, como hago siempre que quiero huir. Jueves, El inquilino de Polanski. Viernes, El último magnate de Fitzgerald, con guión de Pinter, dirigida por E. Kazan. Sábado, Ese oscuro objeto del deseo de Buñuel. Domingo, Un día particular de Ettore Scola, y hoy a la noche también iré al cine. Me construyo mis festivales privados”

Un día en la vida: Renzi como espejo

La segunda parte reconstruye un solo día de Emilio Renzi, pero ese día se expande hacia toda una vida: lecturas, amistades, política, escritura. Renzi es el dispositivo narrativo que permite a Piglia pensar su propia experiencia desde un ángulo oblicuo, entre la ficción y la memoria. El tono es más narrativo, más cercano al diario novelado, y funciona como puente entre el pasado dictatorial y la introspección del presente.

Días sin fecha: la enfermedad y la lucidez final

La tercera parte recoge anotaciones de los últimos años, cuando la enfermedad degenerativa avanza. Piglia describe caídas, dificultades motoras, la torpeza creciente de la mano derecha. La escena en la que el portero y un joven vecino lo ayudan a levantarse es de una humanidad conmovedora. La escritura se vuelve más lenta, más ardua, pero también más esencial. “La mano derecha está pesada e indócil pero puedo escribir. Cuando ya no pueda…”, deja escrito, como un corte abrupto que anticipa el final.

Un legado literario y moral

Leídos en conjunto, los tres volúmenes de los diarios muestran a un autor profundamente comprometido con la literatura, crítico consigo mismo, atento a la historia y a la vida intelectual de su país. Piglia fue uno de los grandes renovadores de la narrativa argentina y latinoamericana, y estos diarios —mezcla de memoria, ensayo, novela y testimonio— constituyen una de las obras más importantes de su legado.

En Los diarios de Emilio Renzi. Un día en la vida, Ricardo Piglia deja un testimonio excepcional sobre la escritura, la memoria y la resistencia intelectual en tiempos adversos. La mezcla de diario, reflexión crítica y narración convierte este volumen final en una pieza imprescindible para comprender su proyecto literario y su mirada sobre la Argentina del siglo XX. Piglia escribe desde la lucidez y desde el límite, y en esas páginas finales confirma por qué su obra sigue siendo una de las más influyentes y renovadoras de la literatura contemporánea. Explora en la página otras obras de Piglia.


Para acompañar la lectura del libro, un poco de jazzPiglia era muy aficionado. Se acaba de editar un estupendo recopilatorio del gran maestro en la guitarra, Wes Montgomery:

Wes’s Best on Resonance by Wes Montgomery

Resonance Records, 2019.


Editorial: Anagrama, edición 2017 ↗️
Colección: Narrativas Hispánicas

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