JUAN MARSÉ «Ronda del Guinardó» (1984) Libro, Ed. Crítica, 2005

Novela corta de Marsé, se publicó en 1984, poco después de su obra Un día Volveré.

La acción transcurre el 8 de mayo de 1945, día siguiente a la rendición de Alemania. Un inspector de policía recorrerá las calles de la barriada del Guinardó de Barcelona, junto a la adolescente Rosita, para que identifique un cadáver; posible violador de la niña, dos años antes.

Marsé, retrata un recorrido por las calles de su infancia, recurrente en su obra; que tan bien conoce.

Dos personajes caminarán por ellas: un decrépito inspector de policía en horas bajas, con problemas físicos evidentes y con una amenaza de separación por parte de su mujer; junto a él, Rosita, una niña huérfana de casi catorce años, recogida en el orfanato Casa de Familia de la calle Verdi; transporta una capillita de la Virgen de Montserrat. Estas capillas iban transitando de casa en casa. Tenían una pequeña ranura para introducir monedas para ayuda a la iglesia.
El inspector necesita que Rosita acuda al mortuorio para identificar un cadáver de su supuesto violador dos años atrás en un descampado. La adolescente no manifiesta ningún interés en acudir a identificar el cadáver.

El tiempo real en la obra transcurre aproximadamente entre las cuatro de la tarde y doce de la noche.

En la caminata, Rosita se detiene en varias casas donde realiza labores de cuidado de personas o limpieza, para ganarse un dinero. Mientras, el inspector tomará algo en algún bar o paseará para «matar el tiempo». De esta manera, Marsé puede detallarnos el entorno por donde circulan los dos paseantes, las descripciones del barrio, donde predominan los emigrantes y gente humilde, mendigos y golfillos; los pequeños comercios y bares. Se deja ver cierta esperanza de ayuda aliada contra el Régimen de Franco; simpatizante de la derrotada Alemania. En alguna escena se observan connatos de huelga y lanzamientos de octavillas subversivas.

El trayecto del camino deja constancia de los cambios producidos en los dos personajes entre el pasado y el presente:

La niña en dos años, ha perdido la inocencia que tenía; se ve con un novio bastante mayor que ella que ejerce más bien de proxeneta de la chica. El fin del día y la vuelta al hogar, supondrá un alivio para ella, pues ha perdido de vista al inspector.

En el inspector, su pasado de seguridad, arrogancia y violencia ha dado paso a la decadencia total. Tiene sentimientos de culpa por un pasado represor. Parece estar de vuelta de todo, sin ningún interés por nada y con la idea del suicidio rondándole en la cabeza; para él, el final del día supondrá una incursión más en su soledad.

La habilidad de Marsé en la alternancia de pasado y presente en la narración es de remarcar, principalmente en la figura del inspector; con recurrencia en imágenes obsesivas de su mente atormentada. Asimismo adapta un lenguaje popular con vulgarismos y catalanismos en el habla de Rosita. Su locuacidad contrasta a su vez con el laconismo manifestado por el inspector.

Merece la pena hacerse con la Edición de la Editorial Crítica, bien en una Biblioteca Pública, bien en una librería de Viejo. A la profusión de notas a pie de página, hay que añadir un estudio introductorio sobre Juan Marsé, además de un exhaustivo análisis de la propia novela; a cargo de Fernando Valls.

En la novela, en un diálogo con el inspector, la huérfana Rosita manifiesta el gusto por la canción Perfidia compuesta por Alberto Domínguez:

– Ahora que a mí, la que me gusta es Perfidia. ¡Es tan romántica! Venía en un Cancionero que usted nos regaló por Navidad, ¿se acuerda?

En versión instrumental, The Shadows y Los Straitjackets interpretan la canción; cada uno con su estilo particular:

The Shadows: «Perfidia»

Los Straitjackets: «Perfidia»

Fuente de Imagen: https://elpais.com/cultura

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba
Share via
Copy link