«Il Sorpasso»: Twists amargos en ferragosto.

Nada mejor para este mes de Agosto, que visionar la extraordinaria película de Dino Risi, «Il Sorpasso» (1962). Puede verse en Filmin por streaming y está disponible en blu-ray y dvd, dentro del catálogo de la prestigiosa, «The Criterion Collection».

La he vuelto a ver y he tenido la misma sensación que en los dos anteriores visionados: encontrarme ante una gran película.

Es una cinta en la que transcurre la proyección sin dar tregua, una «road movie» que nos ofrece tanto entretenimiento como reflexión en un guión sin fisuras, del mismo Risi, el también director, Ettore Scola y Ruggero Maccari. La película tiene un sentido crítico, ácido; presenta un envoltorio de comedia donde se cuela de manera inevitable, un fondo de amargura.

Dino Risi dirigiendo «Il Sorpasso», 1962

Ferragosto es la festividad que tiene lugar en Italia el día 15 de Agosto. Días antes y después, se produce un éxodo masivo de las ciudades a los destinos de montaña y de playa. El día 15 en una ciudad como Roma, donde tiene lugar el inicio de la película de Dino Risi; no se encontrará ningún establecimiento abierto y apenas gente por sus calles, semejando una ciudad fantasma.

Bruno Cortone, un inconmensurable Vittorio Gassman, en un papel que parece estar hecho a su medida; subido en su Aurelia Sport se dirige en la mañana de ferragosto por las calles vacías de Roma en busca de un teléfono y cigarrillos. En una barriada encuentra una fuente, refrescándose. Observa en ese momento a un joven en una ventana, Roberto Mariani; un Jean-Louis Trigtignant que en su sobriedad, es el perfecto contrapunto de Vittorio. Solicita Bruno al joven una llamada de teléfono. Accederá a su piso para llamar él mismo. El joven se encuentra estudiando para los exámenes de Derecho en Septiembre. Bruno no entiende como está estudiando un día tan señalado y lo convence para ir con él por lugares más concurridos fuera de Roma.

Podéis ver un poco de la presentación de la película con la música compuesta por Riz Ortolani a ritmo de Jazz. En ella, Bruno transita con su deportivo por una Roma prácticamente vacía en una atmósfera de agobiante calor veraniego:

Bruno partirá junto a Roberto en el deportivo en busca de un lugar más alejado de Roma, para poder comer. En su periplo, Dino Risi nos mostrará un retrato de la Italia de los sesenta, con el turismo adquiriendo importancia en la recuperación social y económica puesta en marcha tras los años del fascismo y la Segunda Guerra Mundial. Observaremos también, los variopintos tipos de personas que desfilan por las fiestas y las playas por las que transitan los dos viajeros.

Pero destaca principalmente, el retrato interior de los dos personajes.

Bruno es extrovertido, espontáneo, vive al día. Se gana el sustento a base de comisiones y trapicheos amparados en su charlatanería; es en cierto sentido, un pícaro. También es un vividor, un fanfarrón (justamente este es el título de la película en francés); su ex mujer refiere a Roberto como Bruno no deja de ser, «un niño grande». A estas cualidades hay que añadir su visión clasista, menospreciando a la gente del campo. Esto se puede apreciar muy bien en la siguiente escena, en la que un pobre hombre del campo con una cesta con viandas hace auto-stop. Veremos la burla de la que es objeto por parte de Bruno:

Por el contrario, Roberto es tímido y retraído, educado. Es reflexivo, avanza en sus estudios de Derecho, siguiendo los pasos de un tío Notario. Quiere tener un futuro asegurado, a pesar de no estar convencido plenamente.

En apariencia, son dos seres totalmente opuestos. Pero es curiosa la simbiosis entre ambos a medida que la cinta va transcurriendo.

En un primer momento, Roberto a regañadientes accede a acompañar a Bruno. Es muy interesante el recurso del monólogo interior aplicado por Risi y co-guionistas, en el personaje de Roberto. Trata de convencerse interiormente de la necesidad de divertirse ese día, en lugar de estudiar. Se observa como Roberto se deja influenciar fácilmente por Bruno. También se nos muestra ese cambio gradual en el personaje y como de criticar a Bruno, pasa a la admiración. Por su influjo, va adquiriendo mayor confianza y seguridad en sí mismo. Aparece exultante, contagiado por Bruno, cuando van terminando los dos días transcurridos junto a él.

También observaremos como Bruno, con la compañía de Roberto tiene momentos en que se ve acondicionado por él. En algunas acciones estará comedido para no disgustar a su amigo. Además, confiará a Roberto sus remordimientos por no haber sabido conservar su matrimonio y tampoco considerarse un buen padre y ejemplo para su hija.

Bruno al volante (Vittorio Gassman) con Roberto (Jean-Louis Trintignant)

Ambos son, en cierto sentido, unos fracasados. Bruno en su aparente seguridad, vive solitario, alejado de su familia con mentalidad adolescente y de manera superficial. Roberto, porque sigue un camino trazado por vía familiar, en el que tampoco cree. Se siente incapaz de tomar decisiones ni de manifestar sus inquietudes y sentimientos.

No voy a desvelar el final, pero si indicar su impacto. Son escenas que se quedan grabadas en la memoria.

Mención especial, merece la banda sonora. Además de las composiciones de Riz Ortolani, trufadas de jazz, podemos escuchar en los bailes de las fiestas y las músicas de la playa; las canciones italianas predominantes por aquellos años. Los ritmos de twists son los más escuchados y bailados, además de alguna canción romántica.

Dejo dos canciones emblemáticas de 1962 que se escuchan a lo largo de la película, «Guarda Come Dondole» de Edoardo Vianello y «Saint Tropez Twist» de Peppino Di Capri:

Edoardo VianelloGuarda Come Dondole
Peppino Di CapriSt. Tropez

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