wendy and lucy cartel

Wendy And Lucy Y Old Joy: Cotidianidad E Independencia En Kelly Reichardt

Dentro del cine estadounidense independiente de los últimos años, merecen destacarse los artesanales trabajos de Kelly Reichardt.

Su más reciente producción es Showing Up, de este mismo año, todavía no estrenada en salas, salvo en festivales. La anterior era First Cow, de 2019, una incursión en el cine de género del oeste. Ya había acometido el género en 2010, en Meek’s Cutoff. Ambas películas no son las acostumbradas en el cine del oeste, sino productos atípicos. A Kelly le interesan los primeros pioneros y colonos, desde una perspectiva más personal, más humana, que concuerda con los postulados que han caracterizado su cine desde los inicios.

kelly Reichardt arriflex
kelly Reichardt tras su cámara analógica Arriflex 16 SR3 © Oscilloscope

Pero, aunque ambas películas son muy interesantes, al igual que Night Moves (2013) y Certain Women (2016) —desconozco su primer trabajo, River of Grass (1994) y el mediometraje, Ode (1999)—, las películas que prefiero siguen siendo, Old Joy (2006) y Wendy and Lucy (2008).

Kelly en alguna entrevista ha manifestado las dificultades que tuvo para conseguir producción para sus películas, donde el ser mujer, también tuvo que ver, más en aquella época.

Afortunadamente en Old Joy y sus dos siguientes películas, contó con la ayuda en la producción del interesante director residente en Portland, Todd Haynes.

El guion de Old Joy, está basado en un relato con el mismo nombre, del escritor Jonathan Raymond, quien contribuye al guion de la película junto a Kelly Reichardt.

old joy cartel

Partimos de un hecho banal, Kurt (el también cantautor, Will Oldham) propone a su antiguo amigo Mark (Daniel London), un fin de semana de acampada cerca de unas termas en las montañas de Oregón.

Mark, está casado y su mujer está en un avanzado estado de embarazo. Consulta con su mujer si puede ir con su amigo. Ella se muestra reticente. En unos pocos planos, al inicio, Kelly nos muestra que la situación es tensa en el matrimonio.

Al final, partirá con su perra Lucy —mascota de Kelly Reichardt—, en busca de Kurt.

Old Joy Kurt y Mark
Mark (Daniel London) izda., recogiendo a Kurt (Will Oldham)

En una especie de road movie, vemos transcurrir en el coche a los dos amigos y la perrita, por las carreteras de Oregón, en busca del lugar idílico propuesto por Kurt.

Kelly, también en pocas escenas, expone las diferencias existentes entre los dos amigos; Kurt, viviendo una especie de vida hippie y Mark, llevando una vida más ordenada, casado a la espera de un hijo.

Hay que destacar la facilidad en la creación de atmósferas por parte de Kelly Reichardt, en pocas escenas nos introduce de lleno en los temas principales de sus películas, que aunque sencillas y cotidianas —como la vida misma—, tienen su problemática.

En conversación en el coche, según circulan a su destino, Kurt pregunta a Mark por viejos amigos y Mark le hace notar los cambios producidos en ellos. Es en esa escena, donde ya vemos cómo el tiempo ha influido en el grupo de amigos —incluidos ellos—, llegando a comentar Kurt, melancólicamente: “Es el final de una era”.

En esa conversación entre los amigos, ya nos predispone Kelly, a un viaje en el que la tristeza y la nostalgia van a cobrar su importancia.

Old Joy, Kurt, Mark y Lucy
A la izda. Kurt, seguido de Mark y la perrita Lucy

En una primera acampada se vuelven a marcar las diferencias entre los dos amigos. Ambos tienen poco que decirse entre ellos pues sus vidas han cambiado, poco tienen ya en común.

Las charlas son informales.

Kurt denota la desconexión que siente con Mark, que parece haberse alejado. Afirma echarlo mucho de menos. Le cuenta a su vez un sueño que tuvo, donde aparecía una cajera india que además de tranquilizarlo —pues en el sueño él se encontraba nervioso—, le susurraba estas lúcidas, pero desoladoras palabras: “la tristeza no es más que dicha agotada”. Palabras que no solo hicieron pensar a Kurt, al despertarse del sueño, sino también a Mark, según escucha a su amigo, y es que ambos parecen darse cuenta de que la tristeza se ha ido instaurando en sus vidas. Cuando rememoran los buenos momentos del pasado, la alegría no deja de ser —en alusión al acertado título de la película— más que “Old Joy”, es decir, “Antigua Alegría”.

El episodio en el que los dos amigos parecen conectar o más bien, relajarse más, se produce en las propias termas, donde ambos disfrutan de los baños. Se produce entre los dos una situación ambigua, a su vez. Las maravillosas termas en medio del bosque, nos remiten a Oriente.

old joy, termas
Los dos amigos y Lucy, en las termas

Kelly no juzga a sus personajes. Tan solo filma un pequeño episodio en la vida de dos amigos. Y, como nos acontece a todos, deja constancia magistralmente, de que se van atravesando etapas en las que indudablemente se producen pérdidas. Porque ambos amigos saben y tienen certeza —y cualquiera de nosotros en nuestra vida—, de que es imposible recuperar el pasado, tan solo pueden recordarlo, recordar con melancolía aquella alegría, que en el presente se convierte en “antigua alegría”.

Adquieren mucha importancia los silencios entre los personajes, en el cine de Reichardt. De ellos se deducen los estados de ánimo en los que se encuentran. Notaremos que alternativamente en el amigo que escucha, Kelly, en primer plano nos muestra sus silencios, sus reacciones gestuales en las charlas.

En la incursión en los bosques de Oregón, hay que dejarse llevar para apreciar las imágenes de la naturaleza que rueda Kelly, a veces se muestra detallista, filmando un pajarito o un caracol —Peter Sillen en la fotografía, proporciona la atmósfera adecuada—. Como espectadores nos colamos en ese ambiente relajado silvestre que Kelly nos ha preparado. Añadir también que la calmada música del grupo de Hoboken, Yo la tengo, contribuye a ello.

Old joy Lucy, Kurt y Mark
Lucy en primer término con Mark y Kurt al fondo

Pero además de esa música externa de Yo la Tengo, que acompaña intermitentemente a la película, atribuye Reichardt al sonido diegético la relevancia que le corresponde. Se pueden escuchar con nitidez los sonidos de los manantiales, el agua fluir en las termas o los cantos de los pajarillos en el bosque.

YouTube video

La perrita de Kelly, Lucy, vuelve a intervenir en la preciosa película, Wendy and Lucy. Jonathan Raymond vuelve a aportar una historia corta suya, colaborando en el guion junto a Reichardt.

En las primeras escenas confluyen algunos trenes. Aparentemente no tienen importancia las imágenes, pero en el cierre de la película nos daremos cuenta cómo nos lo anticipaban.

Wendy and Lucy trenes
Tránsito de trenes en Oregón

Parte de nuevo Reichardt de un episodio cotidiano. Una mujer joven, Wendy (Michelle Williams), juega en un bosque junto a su perra Lucy. Anochece y Lucy se pierde. Wendy, por fin la encuentra junto a unos hippies. Más tarde la vemos en su coche junto a su perrita.

Wendy and Lucy, jugando
Wendy jugando con Lucy

Sutilmente, Kelly nos informa —por un mapa que Wendy despliega, donde señala que se encuentra por una pequeña población de Oregón, concretamente Wilsonville—, que se encuentra viajando y, por una libreta donde anota gastos, que su presupuesto es ajustado, parece disponer de unos 500 dólares en su saldo. Ante esa precaria situación, se dispone a pasar la noche junto a la perrita en el coche, cerca de un establecimiento.

Por la mañana, el guarda de seguridad la despierta comunicándole que no puede estacionar allí. Al intentar arrancar el coche, Wendy no lo consigue. El propio guarda, ayuda a Wendy a mover el coche a un lugar permitido cerca de allí, además de señalarle un taller cercano y un supermercado.

Esa es la habilidad de Reichardt, presentarnos en pocos planos la situación en la que se encuentran los personajes.

Vemos que el azar ha hecho acto de presencia. El azar también sucede en el cine de Schanelec, como indiqué en otro artículo 🔗.

El azar seguirá interviniendo en más situaciones en la película, normalmente de manera adversa. En un supermercado, tendrá un incidente con un joven empleado, bastante intolerante. Ahí observamos el conservadurismo latente, estamos hablando de los tiempos de Bush, que no desentonarían mucho de los de Trump.

Es significativo, como Wendy tras no poder continuar el viaje y sufrir nuevos contratiempos, —en un estado de impotencia y soledad—, trata de ponerse en contacto con su hermana, simplemente para desahogarse y podemos apreciar como su cuñado se interesa por ella, en cambio su hermana apenas la escucha. De ello, podemos deducir, que la relación con su hermana es algo fría.

Wendy and lucy tristeza
Wendy (Michelle Williams), en la adversidad

Por algunos detalles, sabemos que Wendy viene de Indiana y se dirige a Alaska para trabajar en una fábrica.

Estamos hablando de 2008. Eran tiempos de crisis. En Estados Unidos se tornaba difícil conseguir trabajo. En cambio en Alaska por aquel tiempo se podía conseguir trabajo con alojamiento incluido. Parece ser que en estos trabajos en las fábricas, los horarios eran agotadores, pero se conseguía una buena cantidad de dinero. Generalmente las personas jóvenes trabajaban temporalmente un año o dos años, consiguiendo ahorrar una cantidad valiosa para afrontar el futuro, de vuelta a su país.

No querría desvelar los episodios por las que atraviesa Wendy a lo largo de la película, pero sí indicar que toda la película gira en torno a ella. Los estados por los que va atravesando, sus sentimientos, sus motivaciones, su fragilidad, su soledad.

Pero aún en las adversidades por las que atraviesa —añadiendo las dificultades por su condición de mujer, en una sociedad patriarcal—, hay que destacar la dignidad y fortaleza del personaje. Algo que ocurría en Kurt, uno de los personajes de Old Joy, sin trabajo y con un futuro incierto, pero manteniéndose a flote como puede, incluso con alguna expectativa de trabajar como chef. Es cierto que Kurt parece más disperso que Wendy. Pero para ella, tampoco se presenta un futuro muy favorable. Presumiblemente, por su fuerza de voluntad, llegará a Alaska y trabajará en una fábrica. Pero, como anteriormente indiqué, trabajando bastantes horas. Seguramente ahorrará y regresará a Estados Unidos, lo cual no quiere decir que su futuro lo tenga solucionado. Ahora bien, lo que nos transmite Wendy es su entereza para hacer frente a cualquier situación.

Tanto Kurt como Wendy, son dos personas desarraigadas, por eso nos emocionan.

Mark, tampoco pensemos que tiene el camino rodado, a pesar de vivir una vida ordenada. Inmerso en un matrimonio a la espera de un hijo, tiene también sus incertidumbres, sus dudas en torno a su vida.

En cualquier caso, lo que parece querer decirnos Reichardt, mayormente en Wendy y Kurt, es: “mira a estas personas anónimas, en cierto modo marginales, como se caen pero se levantan sin perder su integridad”.

Wendy and Lucy, vias tren
Wendy con Lucy al fondo

Ambas películas tienen la influencia del cine de Bresson en la importancia de los detalles o en la persona de Wendy, sobre la que recae por completo el peso de la película, en la que observamos sus reacciones a través de la interacción con el resto de personajes. Kelly, como Angela Schanelec, son dos partidarias del cine del director francés, y eso se aprecia.

De Wendy —sin ofrecer más datos—, observamos, observaréis cuando veáis la película, las pérdidas que deja en el camino, la difícil toma de decisiones, la renuncia a su propio interés en beneficio de otro ser, en este caso de su perrita Lucy.

Momentos de emoción cerca del final. Nos conmueven sus escenas, pero Reichardt no busca el efectismo, la lágrima fácil. No existe la victimización tan acostumbrada en tantas películas comerciales. No se recrea en la pena. Las escenas se presentan desnudas de artificio, pero la emoción es intensa.

Michelle Williams está impresionante. Se adapta perfectamente al papel de esta jovencita anónima en busca de un trabajo. De esta chica solitaria que tiene que hacer frente a todos los contratiempos que va sufriendo. Frágil pero a su vez resuelta.

El veterano Wally Dalton, encarna al guarda de seguridad. Su interpretación es excelente. Emociona también como ofrece su ayuda a la joven Wendy. Representa la parte de la sociedad que merece la pena, que actúa de manera altruista. Supone un punto de apoyo para la joven en su infortunio.

Wendy and Lucy, Wally Dalton
El guarda (Wally Dalton) ofreciendo ayuda a Wendy

A pesar de protagonizar pocas escenas, es magistral como Kelly nos ofrece un retrato completo del mecánico, interpretado por el magnífico, Will Patton. Tampoco se porta mal con Wendy, ayudando en la medida de sus posibilidades.

En cuanto a la imagen, Kelly se apoya en Sam Levy, quien aporta una estética en las imágenes cercana al cine independiente de los setenta, que aporta una atmósfera muy adecuada a la pequeña historia.

YouTube video

El cine de Kelly Reichardt es un cine minimalista y artesanal donde cobran importancia las cosas pequeñas, los momentos banales y cotidianos. Ambas películas están rodadas en 16 mm, en proceso cinematográfico de super 16. Predominan los planos estáticos, primeros planos, planos detalle o los ligeros movimientos de la cámara, los paneos que podemos observar cuando Wendy está jugando a tirarle el palo a su perrita Lucy.

En Old Joy y Wendy and Lucy y, en general en el cine de Kelly Reichardt, los finales son abiertos —algo que también sucede en el cine de Angela Schanelec, como comenté en Marseille—, porque estamos hablando de unas horas, unos días en la vida de los personajes. Ellos —como nosotros—, tendrán que seguir con sus vidas, con todo lo que conllevan, tanto en el plano positivo como negativo.

Ambas películas no son complacientes. Tras su visión nos quedan algunas sensaciones amargas, pero reconfortantes, porque en el fondo, hemos presenciado el lado más humano de la vida.

Para que podáis visionar las películas, Old Joy no la encuentro en plataformas actualmente. He visto un enlace en Youtube, pero solamente con subtítulos en inglés 🔗

De Wendy and Lucy, he encontrado un enlace a Youtube en versión subtitulada al español, en buena calidad 🔗

De ambos enlaces soy ajeno, no sé el tiempo que estarán disponibles ni otras cuestiones de derechos. Sí es cierto que en las plataformas no tienen hoy día apenas catálogo de Kelly Reichardt, una pena.

Quienes dispongáis de Mubi, únicamente tenéis en catálogo First Cow, su última producción. En Filmin solo se encuentra precisamente, Wendy and Lucy, para los que estéis suscritos o deseéis alquilar en streaming.

Las imágenes de este artículo pertenecen a © Field Guide Films, Film Science y Glass Eye Pix

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