Portada Villancicos Luis Rosales

Villancicos de Luis Rosales musicalizados por Santiago Gómez Valverde

Rosales, Luis

LUIS ROSALES

(Granada, 31-5-1910 / Madrid, 24-10-1992)

AUTOBIOGRAFÍA

Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.

El 24 de octubre de 2022 se cumplían treinta años de la muerte del poeta de la Generación del 36, Luis Rosales. Con tal motivo, su hijo, Luis Rosales Fouz, ha presentado un disco donde se han musicalizado villancicos de su padre.

Del origen del disco, nos cuenta Rosales Fouz, cómo hace unos años una amiga le pidió permiso para que Santiago Gómez Valverde musicalizara ¡Para toda la vida no!, poema del libro, “Diario de una resurrección”. A Luis le sorprendió el resultado que del poema había conseguido la adaptación de Santiago, cantada por Patxi Andión. No conocía a Santiago y le expresó su gratitud por el resultado. Desde entonces pasaron a ser amigos. Hay que recordar que Santiago Gómez, además de compositor y músico, es poeta.

«¡Para toda la vida no!»

He caído tantas veces que el aire es mi maestro;
sólo puede acabarse lo que al vivir se olvida,
si nuestro amor fue siempre como una despedida,
cuando todo termine quedará lo más nuestro.

Ya he empezado a morir para aprender a verte
con los ojos cerrados y pienso que es mejor,
para toda la vida no basta un solo amor,
tal vez el nuestro sea para toda la muerte.

Desvela también Fouz, cómo la navidad siempre gustó mucho a la familia. A él le contó su padre, que los abuelos suyos en las navidades, colocaban con esmero en la casa un belén y abrían las puertas para que pudiera verlo todo el que quisiera. El hijo de Rosales no llegó a verlo, pero le hubiera gustado.

Por otra parte, su padre, cada navidad componía un villancico que regalaba a sus amigos. Fouz andaba dándole vueltas tiempo atrás, a un proyecto para musicalizar los villancicos más representativos compuestos por su padre. Para ello, en 2019 contacta con Santiago Gómez para que se hiciera cargo de la musicalización de villancicos de su padre. La irrupción de la pandemia ralentizó el trabajo, pero comenta Luis que, por otra parte, Santiago dispuso de mayor tiempo para componer la música con calma, además de pensar en los intérpretes para cantar los villancicos.

Además de la supervisión de Luis Rosales Fouz y la musicalización de Santiago Gómez Valverde, tenemos a David Torrico, como arreglista, productor y cantante en una pieza. Paco Ortega produce y canta dos villancicos. Ana CorbelIsabel Montero y Laura Granados completan el elenco de intérpretes. 

Santiago Gómez y David Torrico han dado cabida a variados estilos en el disco, desde el fado a la ranchera, pasando por el bolero, el blues, la copla o el flamenco. Todo adaptado con sumo gusto.

«Villancico de la falta de fe»

La estrella es tan clara que
no todo el mundo la ve.

En el cielo hay una estrella
nueva y lentísima, es
la estrella de Dios que guía
hacia el portal de Belén.

Los Magos, como son magos,
vieron la estrella nacer;
los hombres, como son hombres,
la miran y no la ven.

Baltasar tiene la carne
morena como el almez;
es viejo, tan viejo
que ha muerto más de una vez,

y Melchor es tan creyente,
tan iluminado, que
siempre que sus ojos miran
se ven sus ojos arder.

Pasan ciudades, ciudades
con calentura en la sien,
donde la estrella, que es niña,
se apaga para no ver.

Pasan desiertos, desiertos
como los hombres también,
y bosques que acaso nunca
volverán a florecer.

Pasan años y los hombres
siguen padeciendo sed,
la estrella sigue en el cielo,
sólo muy pocos la ven.
«Diálogo entre Dios Padre y el Ángel de la Guarda del Nilo, que regresaba de Belén»

—¿La mula?

              —Señor, la mula
está cansada y se duerme;
ya no puede dar al niño
un aliento que no tiene.

—¿La paja?

              —Señor, la paja
bajo su cuerpo se extiende
como una pequeña cruz
dorada pero doliente.

—¿La Virgen?

                 —Señor, la Virgen
sigue llorando.

                 —¿La nieve?
—Sigue cayendo; hace frío
entre la mula y el buey.

—¿Y el niño?

              —Señor, el niño
ya empieza a mortalecerse
y está temblando en la cuna
como el junco en la corriente.

—Todo está bien.

                     —Señor, pero…

—Todo está bien.

Lentamente
el ángel plegó sus alas
y volvió junto al pesebre.
«De Cómo y por Qué Se Juntaron para Llorar los Ángeles y los Pastores»
 
Los ángeles ven al niño
y están llorando en silencio;
Señor, Tú sabes que lloran
para merecer su cuerpo.

Los pastores no son hombres,
que son árboles del cielo:
lloran viéndose en los ángeles
como si fueran espejos.

Los pastores son de nieve
recién pisada, de beso
que tarda un poco, de llanto
que siempre llega a su tiempo.

Los ángeles son de lluvia
con sol, de cristal con sueño,
de nieve recién caída,
tal vez de nieve cayendo.

Unos porque tienen alas
y otros porque tienen cuerpo,
todos están junto al niño
llorando y amaneciendo.

Calidad de sonido CD (salvo ¡Para toda la vida no!, mp3 320)

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